“Hay momentos en la vida en la que una sola decisión en un solo instante, cambia irremediablemente el curso de las cosas.Cuando decides querer a alguien o no quererlo, cuando decides tirar hacia adelante, cuando decides mentir, traicionar, ocultar....o cruzar la línea...esa décima de segundo podrá hacer girar todo al lado oscuro o llenarlo de luz. Podrá llevarte al cielo o al infierno, pero siempre será un lugar del cual no se podrá volver atrás.”
Y que difíciles resultan esos momentos, los cuales pueden encontrarse llenos de miedo, de inseguridades, de incomodidad… Pero sobretodo de la terrible duda de saber si hemos tomado el camino correcto o nos hemos precipitado. Invadiéndote siempre la tormentosa pregunta de cómo habrían sido las cosas si hubieras tomado el otro sendero.
Y es que las decisiones son las que mueven nuestro mundo hacia un lugar determinado, son las que nos ayudan a posicionarnos donde nos encontramos, y por las cuales conseguimos lo que tenemos.
Pero a veces justo por lo que ya tenemos, nos da miedo a decidir tomar otro paso, acercarnos a la verdad, a aclarar momentos que se quedan en suspense…
No obstante al final más tarde o más temprano, toca decidir, movernos hacia el fin de una etapa que de comienzo a otra nueva, atrevernos y dar el paso que nos lleve a una situación mejor… La de sentirnos a gusto con nosotros mismos.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada